viernes, 19 de septiembre de 2008

Tetas

Me mataste, pero qué tetas.
Tenías, y supongo, seguirás teniendo.
Bien puestas, en tu pecho, en mi cabeza.
Nunca dejaron de estar, de hecho.
Me jodiste, pero qué tetas.
Pusiste sobre la mesa, entiendo.
Que no era la recompensa. No.
Pero el tiempo borra el resto.
Quedan tus tetas, hermosas,
ricas y excelsas, morenas,
traicioneras, deliciosas,
el vestido negro de seda,
qué cabrón, acariciándolas,
y el instante en esa cena
en que levantamos nuestras copas
y al fondo, siempre, tus tetas.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo!

Me ha recordado en cierto modo a la obra de teatro surrealista que presencia el Payaso cuando va al teatro y ve al Gañan, en la hora chanante.

La misma sensación.

Que real es el dolor, tan real como el amor. Menos mal que podemos disfrazarlo a nuestro antojo.

Jon

Carlos dijo...

Sí, es lo que tiene la memoria selectiva. "Si te visto no me acuerdo..." ¿Quién coño decía eso? En fin...

Hombre Pustular dijo...

Así se habla, demonios.

Selene dijo...

Si es que tiran más dos tetas que cien mil millones de cuádrigas o audis, te lo dice una romana "pecholata".

Anónimo dijo...

Ernesto estás desaparecido, como el final del sufrimiento tras una pérdida que parecia no terminar de perderse...

Al parecer estás perdido, como la lógica que alimentaba un ideal falso que ahora descubre otra realidad mas ... ¿falsa?

Al parecer has ganado.

Jon

Vida Putesca y estalentúa dijo...

Puedes llegar a pasar de un coño carnoso, de una cara pluscuamperfecta, de unos labios carnosos que te digan bébema..., pero no sé qué tendrán las tetas que te suleveyan y te joden la voluntad de esa manera.


Bravo por su poema y bravo por esas tetas morenas, mendiós!

náufrago digital dijo...

Ánimo a una próxima entrega poética, quizá en exceso íntima, hay está el quid, titulada COÑO.
Bravo por tus Tetas, las del poema, quicir. Eso es poesia y no lo que se publica.

Dawson dijo...

Encontrarás otras, de mil tamaños, de mil colores, del mil pezones, de mil sabores, de mil sujetadores... Pero siempre recoradarás esas tetas, porque fueron las que te atraparon y después te matrataron.